Conocí Pántano Do Sul en 1991. Fue un poco de casualidad, porque en aquellos años, igual que ahora, el lugar no figuraba casi en las guías ni en las recomendaciones turísticas. El sur de la Isla de Santa Catarina era la cenicienta turística de Florianópilis y hoy lo sigue siendo.
Después volvimos muchas veces. Nos alojamos en hostels, alquilamos casas de diferentes tamaños y valores, pero nunca, hasta el año pasado, habíamos encontrado un lugar como éste, la Pousada Estrelas No Mar. La pousada de Olga.
Son 9 habitaciones o suites, todas con baño privado, aire, televisión por cable y frigobar. Un par de ellas, en la planta alta, tienen una vista de la bahía de PDS y de las islas que no se consigue salvo que alquiles una casa en el costado.
El lugar está en pleno desarrollo. Olga le va haciendo mejoras y ampliaciones permanentemente y este año inauguró el salón para desayunar, sala de estar, lobby o como quieran llamarlo, frente a la playa y con vista al mar. Te levantás a la mañana (antes de las 10.30 hs. que es cuando termina el café da manhá) y empezás el día desayunando a metros de la playa, que suele estar despojada de turistas. Solo se ven los morros que cierran ambos lados de la bahía, los barcos de los pescadores, las islas de las Tres Hermanas y algunas gaviotas y buitres (urubúes les dicen).
De ahí a la playa, es solo bajar una rampa. O si preferís, te quedás en la terraza del frente, espectador privilegiado de la actividad que de a poco se va desplegando en la playa, un metro más abajo. Recordemos que en Pántano, aunque ahora no se pueda bajar con auto o estacionar junto al mar, la playa sigue siendo la principal arteria y el centro de toda la actividad.
Junto a este comedor hay una cocina con heladera y parrilla, y los huéspedes pueden cocinar y sentarse a comer en la terraza o adentro, frente a los ventanales.
Todo está impecable y Olga y su familia están siempre pendientes de proveerte de cualquier cosa que necesites. No dan ganas de moverse del lugar, realmente. Y no importa si hay sol o si llueve; el lugar es tan cómodo y la vista tan hermosa que se disfruta igual con cualquier situación meteorológica.
Atrás, hay un jardín grande y el estacionamiento. Ahí también te podés quedar tomando sol en las reposeras, o tomar un kayak o una tabla de surf para meterte en el agua. Que está ahí nomás.
Pousada recorrido from Malbec 1999 on Vimeo.
En el centro y el norte de la isla está lleno de hoteles chicos y posadas que cobran más que ésta y están a veinte cuadras de la playa. Y la playa está atestada de gente. Y la gente es en su mayoría argentina.
Nunca lo voy a terminar de entender.

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