El año pasado ya nos habíamos encontrado oon esta curva así, de sopetón, y la verdad es que estuvimos a medio metro de sumarle unas muescas más a la pared de contención de la izquierda. Por suerte todavía conservo mis habilidades conductivas en forma y el Nissan es un autito noble, pero Marina casi se infarta.
Este año, ya prevenidos, tomamos la precaución de entrar en el viaducto a no más de 40 km/h y le pedí a mi copilota que supere su sufrimiento y lo registre para la posteridad.
Observen en las imágenes las marcas negras sobre el muro de contención de la izquierda, recuerdo de todos los desprevenidos que dejaron capas de pintura de sus autos en esta curva perigosa.
Curva perigosa from Malbec 1999 on Vimeo.

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